06 enero, 2009

TABULA RASA

Por: Antonio Chávez
hnc.correo@gmail.com

El concepto de que el ser humano nace sin contenidos mentales se remonta a Aristóteles, Avicena, Santo Tomás de Aquino, hasta llegar a la moderna idea de la “pizarra en blanco” de Locke. Al parecer resulta intuitivamente lógico suponer que los bebes y los niños carecieran de pensamientos o que sean incapaces de realizar operaciones mentales por sus propios medios, y que todo lo que tienen en la cabeza es adquirido de la experiencia y de su progresivo aprendizaje de los mayores y de la cultura.

Así pues, la tabula rasa tiene una fuerte tradición en la filosofía que se extiende a la ciencia. J.B. Watson y B.F. Skinner contribuyeron no tanto al avance sino más bien al estancamiento de la psicología al definirla como “el estudio de la conducta humana en tanto que observable” y estableciendo el modelo de la caja negra: respectivamente, una definición que ignoraba y un modelo teórico que negaba la existencia de tendencias de índole biológica (heredables) subyacentes a la “conducta observable”. Aún hay universidades que insisten en definir a la psicología de esta forma. Por otro lado, continúa existiendo una persistencia oculta del modelo de la tabula rasa en la vida diaria y en el ámbito sociocultural: p.ej. la pedagogía sigue actuando como si naciéramos sin predisposiciones biológicas respecto a la mente o los rasgos de la personalidad.

Sin embargo, se ha evidenciado progresivamente en décadas recientes que varios procesos, mecanismos y capacidades mentales serían innatos y que se relacionan causalmente con los rasgos de la personalidad y las propias bases de la sociocultura. Aunque, no se trata de que diversos aspectos humanos tal cual los podemos ver durante la adultez vengan de nacimiento y se mantengan de alguna forma inalterados toda la vida, se trata más bien de que hay componentes sustanciales que posibilitan el desarrollo de ciertos rasgos y capacidades, y que son éstos los que se evidencian como innatos al detectarse en cuidadosos experimentos a muy temprana edad, o dada su universalidad, o descubriéndolos en animales, o aún, convergiendo todo esto simultáneamente.

Ejemplos de aspectos humanos como la sensibilidad numérica, la empatía o las inferencias intuitivas respecto al mundo exterior (ver p.ej. el trabajo de P. Bloom; Bering & Bjorklund 2004) se han detectado a edades muy tempranas (incluso antes del primer año de edad en algunos casos) como para explicarlos como puro resultado de un progresivo aprendizaje –- y como se decía, también han sido detectados en animales en el caso del procesamiento numérico o la empatía). Mas bien estas capacidades posibilitarían el aprendizaje de los contenidos (ideas, conocimientos) que corresponden a cada aspecto sociocultural: matemáticas, interacción social o religión, respectivamente. El valor adaptativo de tales rasgos es fácilmente visible, y es evidente que hay una historia biológico-evolutiva para los mismos.

Muy al contrario de lo que pensaba Locke y diferente de lo que aún pueda sostener algún sector de la sociología o la psicología actual, tal parece que sí hay reglas y predisposiciones innatas para el aprendizaje y el modo en que éste es posible. Obviamente, esto posibilita y restringe en cierta medida, o en último término, a la sociocultura y su desarrollo.


Bibliografía:

• Bering & Bjorklund (2004). The natural emergency of reasoning about the afterlife as a developmental regularity. Developmental Psychology, Mar 2004, 40, 2, 217-233

ÍNDICE TEMÁTICO

FUNDAMENTOS
¿Qué pensamos? ¿Qué buscamos?

LO HUMANO
La unidad cerebro-sociedad-cultura

EL ROMPECABEZAS: EXPLICANDO LA RELIGIÓN
Diversas disciplinas confluyen para estudiar y explicar la religión
Generalidades
Modelos explicativos clásicos
Neurociencia

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