07 enero, 2009

EXPLICAR LA RELIGIÓN: UNA CLAVE PARA ENTENDER LO HUMANO. UNA DEFINICIÓN CIENTÍFICAMENTE OPERATIVA

Por: Antonio Chávez
Como según hemos dicho en “La Naturaleza Humana” uno de los aspectos universales de lo humano, la religión, es fundamental para entender la naturaleza humana. Creemos que los mecanismos y capacidades cerebro-mentales que estructuran la religión, un subproducto cultural, son precisamente muchos de los que conforman algunos rasgos específica y exclusivamente humanos, especialmente la agencia y el mental time travel, probablemente aparecidos en recientes tiempos evolutivos, en las últimas etapas de la hominización, otros más antiguos.

Aunque sabemos que existe alguna polémica cuando se quiere definir qué es la religión, asunto indispensable para iniciar un análisis y un abordaje estrictamente científicos o por lo menos con alguna base científico-empírica, como es lo que pretendemos, también creemos que previamente establecidos nuestros fundamentos, no entramos a discutir definiciones de índole idealista, metafísica, teológica o puramente religiosa. En todo caso, veremos algunos de estos tipos de explicación en el apartado “Modelos explicativos clásicos”.

Citamos a algunos investigadores reconocidos en este tema:

1. (Boyer & Bergstrom 2008: Evolutionary Perspectives on Religion, Annual Review of Anthropology 37:111-130)
«Lo que el término religión denota está extensamente disputado en la antropología contemporánea y los estudios religiosos (Saler 1993), entonces puede ser de ayuda comenzar con una áspera demarcación del campo de lo que se investiga. Los modelos evolutivos, como se supone, explican una colección entera de comportamientos y representaciones mentales que son encontradas en muchos grupos humanos diferentes, incluyendo lo siguiente:

• representaciones mentales de agentes no físicos, incluyendo a fantasmas, antepasados, espíritus, dioses, demonios, brujas, etc., y las creencias sobre la existencia y los rasgos de estos agentes;
• artefactos asociados con aquellas representaciones mentales, como estatuas, amuletos, u otras representaciones visuales o símbolos;
• prácticas rituales asociadas con los agentes no-físicos estipulados;
• intuiciones morales así como entendimientos explícitos morales que la gente en un grupo particular conecta a la agencia no-física;
• formas específicas de experiencia dirigidas a causar alguna proximidad hacia agentes no-físicos o comunicarse con ellos;
• afiliación étnica y procesos de coalición vinculados a agentes no-físicos; y
• los modelos evolutivos, tal como otros modelos explicativos en la antropología, asumen concordancias multiculturales en cada uno de estos dominios de pensamiento y conducta.
»

2. (Atran & Norenzayan 2004: Religion’s evolutionary landscape: Counterintuition, commitment, compassion, communion, Behavioral and Brain Sciences 27: 713)
«En cada sociocultura, hay:

1. Extendidas creencias contrafactuales y contraintuitivas en agentes sobrenaturales (dioses, fantasmas, trasgos, etc.)
2. Expresiones públicas difíciles-de-falsificación de compromisos materiales costosos con agentes sobrenaturales, es decir, ofrenda y sacrificio (ofrendas de bienes, propiedades, tiempo, vida)
3. Dominio por los agentes sobrenaturales de las ansiedades existenciales de la gente (muerte, engaño, enfermedad, catástrofe, dolor, soledad, injusticia, soledad, pérdida)
4. Coordinación sensorial ritualizada, rítmica de (1), (2), y (3), es decir, comunión (congregación, íntimo compañerismo, etc.)

En todas las sociedades hay una canalización evolutiva y convergencia de (1), (2), (3), y (4) que tiende hacia lo que llamaremos "religión"; esto es, las demostraciones comunales apasionadas de compromisos costosos con mundos contraintuitivos gobernados por agentes sobrenaturales. Aunque estas facetas de la religión surgen en todas las culturas conocidas y animan a la mayoría de seres humanos individuales en el mundo, hay diferencias considerables individuales y culturales en el grado de compromiso religioso.
»

***

Desde nuestra perspectiva, la religión no es una “cosa en sí misma” tal como lo son otros rasgos como la emoción de la ira, la capacidad para el cálculo numérico o como el procesamiento visual. En estos ejemplos existen componentes tanto neurales como psicológicos, dedicados más o menos exclusivamente a ellos. Es decir que la religión no es una única conducta específica e independiente de cualquier otra, tampoco un único patrón preciso e independiente de otros que integren otros aspectos humanos (arte, lenguaje), ni se compone de aspectos neurales o psicológicos exclusiva y únicamente dedicados a ella misma.

La religión tiene en cambio la fuerte apariencia de ser un sistema de varios componentes que confluyen con diversa intensidad o incluso en ausencia de algunos de ellos, según una más o menos directa relación con el contexto sociocultural o natural. La religión es una especie de compleja red integrada de varias capacidades cerebro-mentales y aspectos socioculturales, que en lugar de tener siempre la misma forma en el tiempo (historia) y en el espacio (culturas), precisamente como si fuera un rasgo discreto y reducido a ser una función o una conducta específica en sí misma, en cambio tiene una potente y múltiple (dada por los diversos componentes que la integran) plasticidad psicológica, social, cultural e histórica, y no tiene la misma apariencia durante la historia de la humanidad ni en todas las culturas, grupos sociales o individuos. Sin embargo tampoco es una cosa difusa e indefinible, sino que efectivamente tiene algunos componentes plenamente universales y siempre recurrentes.

Así pues, no es posible que un credo religioso específico pueda definir a toda la religión. De hacerlo, por lo general se fracasa a la hora de definir otras formas de religión. Esto es, por ejemplo, que no es operativo definir bajo una óptica cristiano-teológica la religión animista, como tampoco reducir los alcances filosóficos del budismo al chamanismo.

Aquí planteamos una definición que sea operativa objetivo-científicamente, y para ello nos enfocamos en las funciones, rasgos y/o capacidades que estructuran la religión y sus propios componentes, que puedan ser identificadas en cualquier forma de religión en cualquier época y cultura, y que caen de lleno en el campo del estudio científico. Es pues de fundamental interés el concurso de la psicología, la neurociencia y la biología, además de la antropología y la sociología, que clásicamente han abordado la religión. Algunos componentes bien identificados y más resaltantes de la religión como las creencias en dioses y espíritus, o el ritual sagrado, entre otros, resultan estar en sí mismos y a su vez integrados por diversos procesos, funciones y capacidades neurales y psicológicas, algunas de las cuales son auténticas predisposiciones innatas.

Todo lo hasta aquí dicho nos conduce a una obvia conclusión: que la religión es un subproducto de un conjunto de aspectos cerebro-mentales, varios de los cuales en sí mismos también son el resultado de múltiples integraciones de diversas funciones y procesos de la misma naturaleza. Y aunque para nosotros sea obvio, será necesario observar que tales componentes tienen funciones no dirigidas específicamente hacia la religión. Ésta no es innata: una compleja integración de aquellas funciones y capacidades y su fuerte interacción con aspectos emocionales y socioculturales, es lo que da forma a lo que llamamos religión.


Bibliografía:

• Boyer & Bergstrom (2008). Evolutionary perspectives on religion. Annu. Rev. Anthropol., 2008, 37:111–130

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ÍNDICE TEMÁTICO

FUNDAMENTOS
¿Qué pensamos? ¿Qué buscamos?

LO HUMANO
La unidad cerebro-sociedad-cultura

UN ROMPECABEZAS: ANALIZANDO LA RELIGIÓN Y EL ATEÍSMO
Diversas disciplinas confluyen para ello
Generalidades
Modelos explicativos clásicos
Neurociencia