19 mayo, 2009

NEUROCIENCIA DE LA RELIGIÓN (IV): EL PAPEL DE LA SEROTONINA

Por: Antonio Chávez
hnc.correo@gmail.com

Serotonina, alucinación y religión

Se han visto antes datos que vinculan a la dopamina (DA) con el pensamiento mágico (PM) y una serie de funciones prefrontales que podrían relacionarse con la creencia sobrenatural religiosa (CSN). Luego hemos visto el papel de las regiones parietal y temporal en todo esto intentado esbozar un enfoque evolutivo (encefalización). Por otro lado, en nuestro foro se ha discutido que la dopamina tenga el papel de mayor peso en los aspectos extraordinarios del PM y la CSN, y se comentó la implicación de otros neurotransmisores como la serotonina (5-HT) y la norepinefrina (NE). A la fecha, los componentes neurocognitivos de la religión, en este caso de aspectos constitutivos como el PM y la CSN, son muy poco conocidos desde un enfoque neurofisiológico, sin embargo hay literatura disponible que ya apunta a la DA como directamente relacionada con el PM y la esquizotipia, un tipo de personalidad típico de individuos fuertemente creyentes en lo paranormal, con experiencias extracorporales y/o profundamente religiosos. Todo esto parece indistinguible de los síntomas positivos de la esquizofrenia, a pesar de que tales individuos no viven perturbados por tales experiencias e ideaciones y se les considera mentalmente sanos (Lawrence & Peters 2004).

Sin embargo, hay algunos aspectos, por lo menos de experiencias extraordinarias, que implican auténticas alucinaciones como en los rasgos positivos de la esquizofrenia. El uso de enteógenos (sustancias que inducen a estados alterados de consciencia) produce tales efectos psicóticos, y son típicamente usados en la religión. Entre tanto, si bien la DA se relaciona con la esquizofrenia, la 5-HT también (Meltzer 1995; Aghajanian & Marek 2000; Meltzer et al. 2003; Sanjuán et al. 2005) y la interacción entre ambos neurotransmisores también (Kahn & Davidson 1993; Kapur & Remington 1996; Laruelle et al. 2000). De hecho la 5-HT cobra importancia en la esquizofrenia y las alucinaciones precisamente a partir del estudio de los efectos neurofisiológicos de las drogas alucinógenas como el LSD o la mezcalina (Aghajanian & Marek 2000), ambos usados para inducir experiencias extraordinarias/mágico–religiosas. La 5-HT también se relaciona neuroquímicamente con la ayahuasca, un enteógeno cuya acción implica un trastorno del metabolismo de la DA y la norepinefrina al inhibir la acción de las MAO, es decir los efectos de la ayahuasca se relacionan con la elevación de niveles monoaminérgicos (monoaminas: 5-HT, NE, DA). Los efectos son recurrentes: sensación a sobrepasar nuestro propio cuerpo, fusión con el entorno, alteración de la cognición espaciotemporal, y en términos neurocognitivos esto debe involucrar un amplio número de regiones cerebrales que precisamente correlacionan con la funciones visuoespaciales, la percepción del tiempo y espacio, la representación corporal y la regulación emocional.

Por otro lado, un estudio encontró cantidades de receptores de 5-HT inversamente correlacionadas con la alta puntuación en test de personalidad «autotrascendente» (Borg et al. 2003), es decir, un tipo de personalidad propensa a la espiritualidad y la religiosidad. Adicionalmente, esto se observó en el hipocampo y el córtex cerebral, pero los resultados no indican si la baja densidad de tales receptores se corresponde con altos o bajos niveles de actividad serotoninérgica cortical. Una baja densidad de tales receptores puede representar una inervación serotoninérgica dispersa, y el efecto de la inhibición de 5-HT observada en animales se mostró relacionado con una gran sensibilidad a estímulos sensoriales. Así, es probable que la hiposerotoninergia prepare el terreno para estímulos sensoriales que de otro modo no experimentaríamos, aunque, éstos estudios no se han replicado en humanos.

Serotonina, dopamina e hipocampo: implicaciones neurocognitivas en la religión

Siguiendo con los estudios en animales, hay evidencia del papel de la 5-HT en el hipocampo (p.ej. Gasanov et al. 1986; Lee et al. 1999). Entre tanto en humanos también hay tal evidencia 5-HT/hipocampo, proveniente tanto del espectro clínico p.ej. en la depresión (Frodl et al. 2004), como de la formación de la memoria, donde nuevamente es relevante la interacción con la DA (González-Burgos & Feria-Velasco 2008). Como se mencionó en «Neurociencia de la religión (II)», por un lado se ha investigado neurogenéticamente la relación de la DA con la formación de memoria episódica, el córtex prefrontal derecho y el hipocampo, encontrando resultados positivos (Schott et al. 2006), por otro lado, un circuito hipocámpico–prefrontal se considera el sustrato neural de un aspecto de la memoria episódica que nos interesa: el «mental time travel» (MTT) (Tulving 2002), que tal y como definió hipotéticamente este autor a mediados de los 80s y apoyados en una creciente evidencia a favor posteriormente otros autores, se trata de «una combinación de memoria episódica [hipocampo] e imaginación bajo el control ejecutivo [córtex prefrontal] que permite a una persona proyectarse así misma hacia delante y atrás en el tiempo.» Entre tanto, los lóbulos parietal y temporal (ampliamente reconocidos para la conciencia espaciotemporal) y occipital (de donde parten las vías visuales dorsal «where», ventral «what» y medial «when», respectivamente a las regiones parietal, temporal y junción temporoparietal) también tendrían participación en la MTT (Arzy et al. 2008; Okuda et al. 2003). Estos resultados evidencian los procesos visuales implicados en la prospección, lo que significa que «vemos» el tiempo.

Resumiendo hasta aquí, es probable que una interacción DA←→5-HT tenga un papel importante en la imaginación prospectiva y algunos de sus resultados (MTT). La circuitería hipocámpica–prefrontal del MTT tendría una importancia crítica para el establecimiento de complejas relaciones sociales en virtud de la conectividad hipocámpica/ventromedial. De hecho, la potente capacidad humana para manejar imaginariamente el tiempo y el espacio tendría como un derivado la imaginación contrafactual (Boyer 2008), por tanto aquí hay un camino a explorar para acercarnos a las bases de la ideación religiosa. La relación entre la MTT, el hipocampo y ciertas facultades cognitivas estructurales de la ideación religiosa resulta bastante compleja e involucra aspectos filogenéticos y evolutivos, como comentados en «Antropología y religión 2» respecto al asunto de si otros primates superiores albergarían aquellas facultades cognitivas que hacen posible la religión en el hombre, como la «imaginación trascendente».

En conclusión, todo lo visto parece convergir en las experiencias mágico–religiosas mencionadas al principio, en virtud de (1) el componente hipocámpico–prefrontal de la MTT y las posibilidades de manipulación espaciotemporal (vías visuales), (2) el papel hipocámpico–prefrontal DA←→5-HT, (3) las correlaciones DA/PM y 5-HT/alucinación, y (4) el papel crítico de los enteógenos en la religión. Adicionalmente, es bastante probable que una baja actividad de la 5-HT (hiposerotoninergia = + espiritualidad) sea un complemento funcional que favorece la actividad de la DA aquí relacionada (hiperdopaminergia = + PM).


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