24 septiembre, 2011

LA CREENCIA EN DIOS ES INTUITIVA*


Por: Antonio Chávez
hnc.correo@gmail.com

Así lo sugiere un consistente cuerpo de hipótesis y experimentos, p.ej. la Ciencia Cognitiva de la Religión, mostrándonos que los seres humanos «tienen un número de tendencias cognitivas, desarrolladas a muy temprana edad, y posiblemente innatas, que soportan la creencia en Dios y otras entidades sobrenaturales». De esto trata un reciente estudio en Harvard (Shenhav et al. 2011), que mediante 3 experimentos demuestra una relación causal entre dar respuestas «más intuitivas y menos reflexivas» (p.ej. «“Un bate y una pelota cuestan $1.10 en total. El bate cuesta $1.00 más que la pelota. ¿Cuánto cuesta la pelota?” La respuesta de 0,10 dólares viene inmediatamente a la mente, pero la respuesta correcta es de $0,05» —p. 2) y la creencia en Dios. Adicionalmentemente, se controlaron otros aspectos informativos de los individuos participantes como educación, estatus socioeconómico, orientación política, personalidad, habilidad cognitiva e incluso influencias recibidas durante la infancia.

La frecuencia de las respuestas intuitiva/incorrecta en el Test de Reflexión Cognitiva (CRT) estuvo positivamente correlacionada con (A) creencias en Dios basadas en experiencias y (B) el grado en el que la creencia en Dios se ha incrementado desde la niñez.

Con todo esto, la relación entre el «estilo cognitivo» intuitivo y la creencia en Dios, e incluso su propia evolución durante la vida (lo que resuena con el concepto de que los niños sean «teístas intuitivos» —Kelemen 2004) y el grado de confidencia crediticia, se encontró siendo independiente de todos esos aspectos. Entre tanto, los autores notan que aunque las respuestas intuitivas pueden de hecho ser erróneas, como podemos ver mediante la cita de un ejemplo de cuestión sencilla que responder, «de ello no se sigue que la dependencia de la intuición es siempre irracional o injustificada» (Shenhav et al. p. 6). Me parece que esta aclaración es necesaria y va dirigida sobretodo a aquel esquema de pensamiento que considera a la intuición como algo inferior al raciocinio analítico-crítico (el otro estilo cognitivo, el reflexivo), cual estrategia superior para responder a los dilemas y la cotidianidad. Estudios recientes muestran que esto no es sino un extendido mito (ver «LA INTUICIÓN NO ES IRRACIONAL»). Ambos estilos coexisten en los seres humanos, pero está claro que hay variación entre los individuos respecto a ser más propenso a uno u otro estilo (y es aún probable que sí exista relación entre estas tendencias y los rasgos de la personalidad, del mismo modo que entre ellas y la influencia cultural).

Entre tanto, anteriormente hemos mostrado que la contraintuitividad cognitiva que caracteriza a los agentes sobrenaturales (Dios, dioses, fantasmas, duendes, etc. —ver «CONTRAINTUITIVIDAD MÍNIMA»), parece sin embargo una intuición en sí misma (ver «LA CONTRAINTUITIVIDAD (INTUITIVA) Y EL ORIGEN DE LA RELIGIÓN»). Como en efecto discuten los autores (p. 5), que Dios sea una creencia intuitiva está fundamentado en aquellas tendencias cognitivas que en sí mismas son automáticas (intuitivas) y que estructuran la agencia sobrenatural —de lo que se desprende que lo contraintuitivo (p.ej. Dios está en varios lugares al mismo tiempo) es en realidad intrínseco de tales tendencias intuitivas (véase un extenso análisis de cómo la agencia sobrenatural es prácticamente nuestro estilo cognitivo por defecto en «SOBRE GENÉTICA, NEUROCOGNICIÓN, PENSAMIENTO MÁGICO Y RELIGIÓN (PARTE 2)»). Acertadamente, para terminar, los autores apuntan que esta teorización cognitiva es compatible con la variación crediticia de Dios en términos culturales. La cultura puede promover uno u otro estilo (ahí tenemos nuestro extendido mito de la irracionalidad de la intuición), mientras que «un marco que incorpore las diferencias individuales en el estilo cognitivo puede ayudar a iluminar las causas de la variabilidad cultural en la creencia en Dios, por ejemplo los altos índices de ateísmo en los países escandinavos» (ibid.). Así pues, otro mito que se ve erosionando es el de que la fluctuación del teísmo (y el ateísmo) dependan exclusivamente de factores socioeconómicos. Evidentemente el asunto es más complejo.

(*) Véase también en Aletheia.


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9 comentarios:

  1. Hola Antonio,

    Igualmente, como notas, hice mención breve del paper en Aletheia.

    La respuesta intuitiva que mide el estudio es una forma de inferencia automática. No estoy demasiado familiarizado con todos los reactivos del test que aplicaron los autores, pero me parece que el ejemplo de la bola y el bate queda un tanto sujeto a las habilidades matemáticas de la persona. Ello se puede discriminar con las mismas herramientas psicométricas, es decir, si los individuos con altas habilidades matemáticas tienen igualmente respuestas intuitivas vs reflexivas variables y ello correlaciona con la creencia en Dios. Después de todo se supone que los matemáticos son ligeramente más propensos al teísmo.

    Ya con estas consideraciones, creo que tan importante es valorar el predominio de funciones intuitivas vs reflexivas como aisladamente las formas particulares de funcionamiento intuitivo. Los procesos intuitivos son varios (el módulo Hiperactivo de Detección de Agencia, el módulo de "predicción de error" que estudia en religiosos precisamente Inzlicht) y sin mucha necesidad de considerar los procesos reflexivos pudieran explicar porque la gente es más o menos religiosa o cree más o menos en Dios.

    Dcho sea de paso, y a propósito de módulos intuitivos cognitivos (la inferencia abductiva), empieza a emerger un patron procesal cerebral que distingue a los individuos con delirios de los individuos con firmes creencias religiosas. El delirio parece depender de una señal excesiva de "predicción de error" (posiblemente en la Corteza Anterior del Cíngulo) mientras que en los individuos muy religiosos, incluso dogmáticos, la señal está más bien disminuida actuando ello como verdadero antiestresante.

    Saludos

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  2. Bueno yo creo que si se viera un poco a nuestro al rededor y se viera la gran perfecccion que nos rodea y lo magnifico del universo, muy pocos dudarian de la existencia de Dios... Pero a veces queremos tapar todo eso y creer que se cree en Dios solo por una condicion innata en el ser humano... Ni grandes cientificos y personas prominentes como albert einstein, colocaron en duda la existencia de un Dios... Y es sencillo a mas se conozca del universo y de lo perfectas que son las cosas mas te convences de la existencia de Dios, porque es imposible que todo haya sucedido sin la mano de un creador...

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  3. Hola Gabriel,
    En el ejemplo que comentas, el de Albert Einstein, abría que hacer ciertas precisiones. No era ateo desde luego, lo aclaró él mismo. Pero tampoco dió pie a que pensaramos que él creía en el tipo de Dios que guía la evolución del universo o de la vida. Y como has de saber, más bien hizo declaraciones negando la posibilidad que existiera un Dios Personal que interviniera en los asuntos del ser humano. Si acaso identificaba a Dios en algo así como las matemáticas, o las leyes fundamentales de la física, pero hasta ahí.

    Quiero pensar que con "cosas perfectas" te refieres a misterios tales como las constantes de la física, al hecho que nadie sabe como es que están tan finamente predeterminadas. Por otro lado, creo que a la vida no podemos aplicar con tanta claridad el calficativo de "perfecta", si acaso diríamos que es compleja. Y pues me parece que la ciencia no tiene visos de que vaya a detenerse por explicar las cosas que por ahora parecen obra de la mano de un creador.

    Saludos !!

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  4. Hola Antonio, soy nuevo en su blog y me ha gustado mucho su entrada. desde luego me parece genial que salgan estudios que demuestren que la religión habita en el ámbito de lo irracional. Ojalá que algún día todos estos estudios sirvan para algo y la gente actúe en consecuencia. Saludos y me permito el lujo de añadir su blog al mío.

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  5. Bienvenido Ruiz.

    Todos estos estudios en efecto son sumamente interesantes, y en esto hay autores tanto ateos como teístas. En particular aquí no creo que se esté demostrado lo que comentas. Los procesos intuitivos, como los que menciona Luis, no podrían calificarse como «irracionales», más bien al contrario: aunque de hecho producen ilusiones perceptuales (p.ej. atribuir intenciones allí donde solo hay casualidad —y hay que tener en cuenta que no es un asunto de saberlo «a simple vista»), estas ciertamente son adaptativas en el más estricto sentido de supervivencia (p.ej. la hiper-atribución permanente permite acertar cuando sí existe intención, piénsese tan solo en dos casos: se trate de estar alerta ante un depredador, o de una señal social de una potencial pareja sexual). Esto sería muy difícil o de hecho imposible de realizar vía un método reflexivo, analítico, lógico-racional: piénsese que habría que estudiar reflexiva o empíricamente todas las posibilidades que se razonen de que estaríamos o no ante una posible intención; mientras tanto, habiendo consumido una cantidad considerable de recursos (p.ej. consumo de energía dada la cantidad de operaciones de por medio) y tiempo, seríamos presa fácil o de hecho el proceso de socialización reproductiva sería inviable. La intuición hiperagentiva forma parte esencial del éxito humano.

    Por supuesto, nuevos estudios y concepciones científicamente enfocadas de la intuición echan por tierra el viejo mito racionalista (occidental, parte de una específica tradición filosófica) de que la intuición es algo así como una «bajeza irracional», o bien que la racionalidad sea más exitosa a la hora de tomar decisiones, o por último, de que exista una «iluminación racional pura» (ver «LA INTUICIÓN NO ES IRRACIONAL»). Bueno ahora sabemos viendo el cerebro in vivo, además, que aún realizar operaciones matemáticas (¿alguien imaginaría algo más «frío» o «despersonalizado»?) implica procesos emocionales.

    La creencia en Dios podría ser todo lo irracional que se desee a los ojos del descreyente y del «racionalista», pero aún a pesar de lo auténticamente absurdo que pueden ser algunas consecuencias del teísmo, esto sigue dependiendo estrictamente del punto de vista del individuo y su contexto socio-emocional.

    Saludos

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  6. Hola soy nuevo, me gusto leer vuestros comentarios.Personalmente creo que la religion son una serie de doctrinas que contienen todo el saber humano mas (autentico)por meditado y pausado,del que el hombre dispone.La ciencia tendria que saber por posiblidades matematicas que esto es verdad.Pero la ciencia no a tenido encuenta nada de lo que el hombre sabia,y como un hijo desmelenado,que cree saberlo todo,hace su propio camino,lleno de experimentos.Aprendera,pero va muy deprisa y lo malo es que en el camino quedan personas que estan pagando muy caro que todo esto avance tan rapido ,al haber perdido la ciencia toda la humanidad (saber religioso)y solo mirarse el ombligo.Respecto a el cerebro,tanto la religion como la ciencia son culturales,y como tal aprendidas,el pensamiento magico por posiblidades matematicas les supera, de hay que todo el mundo sea y le de un poco de razon a lo que no conoce.Un saludo.

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  7. Bienvenido Tomas.

    Verás, me es interesante que se presenten comentarios polarizados: mientras Ruiz reduce la religión a la irracionalidad, tu la sobrevaloras como una fuente de saber. La postura de este blog está precisamente al medio, amparada en la medida de lo posible en los datos, más que en apreciaciones personales. Luego, no se qué tanto sentido tenga reprocharle a la ciencia de que está llena de experimentos, ya que de eso se trata exactamente la adquisición del conocimiento científico, y es también exactamente lo que le da validez, que la tenemos alrededor: desde la efectividad de los antibióticos al hecho de que puedas expresar tus ideas por medios electrónicos. Y eso mismo es la diferencia fundamental con la religión: las verdades religiosas se fundan en la revelación y la autoridad, no en experimentos. Pero entonces, el valor de ambas es también distinto: no podríamos emplear la religión para combatir una infección, ni nos serviría para comunicarnos a distancia. Ya hablando del cosmos, de la vida a las estrellas, no podríamos fiarnos de la religión, por lo mismo que no contrasta sus verdades empíricamente (aunque es cierto que no todo en la ciencia implica necesariamente empirismo).

    Si bien no puede negarse que de la religión se extraiga sabiduría, tampoco se negará que la sabiduría misma puede también formarse a partir del deporte, del arte, del trabajo o del sexo. Prácticamente de cualquier actividad que una persona/grupo realice y le provea satisfacción. Evidentemente, la fuente de la sabiduría no depende de «una verdad» sino del individuo y sus circunstancias (aunque no nos guste).

    Personalmente desconozco que mediante cálculos matemáticos se haya mostrado que el pensamiento mágico es más valioso que la ciencia. De hecho me parece muy dudoso (el pensamiento mágico tampoco curaría una infección ni serviría para que funcione internet), y aquí se aplica también lo comentado sobre las inesperadas fuentes de sabiduría.

    Saludos

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  8. Hola asimov. Según la Real Academia, ‘dios’ (d minúscula): «Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones». Y ‘deidad’ remite a «divino» y, nuevamente, a «los dioses de las diversas religiones». Evidentemente, la definición oficial del término ‘dios’ es pobre y redundante. Sin embargo, precisamente por religiones comparadas, los dioses son entidades intencionales con poderes extraordinarios, más o menos interesadas en la conducta de los hombres.

    Ahora bien, el artículo remite a una de estas entidades específicas, ‘Dios’ (D mayúscula), cuya definición oficial es «Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo». Esto me parece bastante aceptable según la propia doctrina cristiana y la común definición de la mayoría de creyentes.

    Saludos

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ÍNDICE TEMÁTICO

FUNDAMENTOS
¿Qué pensamos? ¿Qué buscamos?

LO HUMANO
La unidad cerebro-sociedad-cultura

EL ROMPECABEZAS: EXPLICANDO LA RELIGIÓN
Diversas disciplinas confluyen para estudiar y explicar la religión
Generalidades
Modelos explicativos clásicos
Neurociencia