27 enero, 2009

CIENCIA COGNITIVA Y MODELOS COMPUTACIONALES

Por: Luis González
luisgpope@gmail.com

Se comentaba en la descripción del Hexágono Cognitivo que la ciencia cognitiva (CC) comparaba la mente humana con el procesamiento de información de los sistemas computacionales. Sin embargo, lo anterior no significa que quienes investigan apoyándose en dicho modelo teorético crean que la mente humana funcione exactamente como una computadora. Es sólo que se extrapolan ciertos principios generales de las computadoras digitales: el INPUT → PROCESAMIENTO → OUTPUT comparándolos con la PERCEPCIÓN → COGNICIÓN → CONDUCTA del cerebro humano. De hecho, siempre se puede argumentar que consciente o inconscientemente hemos construido ordenadores para que funcionen de manera similar a nuestros cerebros. Proyectos tales como el Numenta o el proyecto "Blue Brain" son ejemplos de ello.

El actual Modelo Computacional de la Mente ha sido analizado críticamente por autores como Jeff Hawkins, John Searle, Antonio Damasio o Gerald Edelman. Hawkins y Searle coinciden en que dicho modelo ha sido guiado en cierta forma por la “falacia del Homúnculo”: una pequeña “personita” que parecería residir en alguna zona de nuestro cerebro, a quien le llegan las señales entrantes (input), piensa en qué hacer con ellas y finalmente envía en forma de comandos sus respuestas (output). En otras palabras, el actual modelo computacional de la mente pareciera haber sido influido por las mismas preconcepciones intuitivas que dieron origen al dualismo.

Las diferencias entre cómo las computadoras y cerebros procesan la información son tales que la CC requiere de nuevos esquemas que expliquen cómo es que un órgano que almacena masivamente representaciones del mundo externo, y que aún siendo eléctricamente (los potenciales de membrana) mucho más lento que cualquiera de los ordenadores actuales, puede sin embargo elaborar “outputs” casi inmediatamente. Si el cerebro funcionara tal como una computadora, con detalladas secuencias de inputs, procesamientos y outputs, esperaríamos ver un cierto retraso en las respuestas (time lag). En cambio, el cerebro humano puede reconocer cualquier objeto del mundo externo de manera casi instantánea. Esto a pesar de que a diferencia de las computadoras, que pueden llevar a cabo millones de cálculos por segundo, el cerebro está limitado por su capacidad de reactividad sináptica a sólo unos 200 cálculos por segundo.

En los sistemas neurales, particularmente la corteza cerebral, el flujo de información dista mucho de ser unidireccional y puede ser mejor expresado como INPUT ↔ PROCESAMIENTO ↔ OUTPUT, donde la retroalimentación de los “procesamientos” en dirección hacia los mismos “inputs” es masiva, es decir que a diferencia de las máquinas el cerebro hace continuamente evaluaciones sobre la naturaleza de la estimulación entrante. Si bien el modelo computacional actual ha servido para estimular la investigación de la CC, la cibernética requiere desarrollar nuevos modelos que emulen de manera más precisa los algoritmos con los que la corteza cerebral maneja las representaciones del mundo externo.

19 enero, 2009

LA CIENCIA COGNITIVA DE LA RELIGIÓN (II): EL HEXÁGONO COGNITIVO

Por: Luis González luisgpope@gmail.com
Howard Gardner introduce en 1985, en su libro "The Mind's New Science: A History of the Cognitive Revolution", el Hexágono Cognitivo para describir las interrelaciones de los seis campos científicos que constituyen a la ciencia cognitiva (CC). Las líneas interiores sólidas y punteadas describen respectivamente las relaciones fuertes y débiles entre ellas. Los nuevos programas académicos han continuado haciendo referencia al esquema de Gardner, con ciertos cambios que en realidad amplían las posibles ciencias que participan en el proyecto. Por ejemplo, substituyendo la sección de Antropología por "Ciencias Sociales", que entonces puede ser inclusiva de otras disciplinas (sociología, economía). El abordaje de las CC es fundamentalmente ecléctico optando por posturas intermedias y conciliatorias entre los seis campos del hexágono. Sin embargo, al revisar la importancia relativa de ellas es patente que los aportes se desarrollan en el marco teórico del Modelo Computacional de la Mente. El cerebro humano haciendo las veces del hardware donde "corre" el software que es la "mente". Por lo tanto, la mente es entendida como una serie de sistemas de procesamiento de información. Sin embargo, el cerebro/mente a diferencia del ordenador/sistema-operativo tiene suficiente margen de ocurrencia de procesamientos "accidentales" (subproductos/sistemas emergentes) que pueden ser de gran importancia cultural. El desarrollo de la religión es un ejemplo notable de esta última tendencia. La ciencia cognitiva es pues un campo novedoso, y que no puede ser reducido a otras ciencias tales como la neurociencia....ni tan siquiera a la neurociencia cognitiva. Antes al contrario, para una interpretación apropiada de las función cerebral parece prerrequisito la comprensión de la función cognitiva. En cuanto a la psicología, a pesar de ser esta más amplia que la ciencia cognitiva al ser inclusiva de otras áreas del funcionamiento mental tales como lo son la emotividad (ciencia afectiva) y la motivación (ciencia conativa), no puede por sí misma solucionar el problema de como se adquiere, se representa y se usa el conocimiento (ej. lo dicho del modelo computacional de la mente). Todo esto hace, a mi parecer, de las ciencias cognitivas una herramienta clave en la integración de las ciencias que intervienen en el estudio científico de la religión.

14 enero, 2009

NEUROCIENCIA DE LA RELIGIÓN (I): CORRELATOS NEURALES DE LA CREENCIA SOBRENATURAL

Por: Antonio Chávez
Lo que aquí intento es esbozar una guía gráfica que reúna un número de datos relacionados directamente o que sean relevantes al estudio científico del componente ‘creencia sobrenatural’ de la religión, que como ya se ha dicho antes en “Explicar la religión: una clave para entender lo humano”, se trata de un componente universal encontrado en cualquier religión. La creencia sobrenatural se definirá siguiendo pues a los autores citados en esa entrada: «creencias sobre la existencia y los rasgos de estos agentes» («fantasmas, antepasados, espíritus, dioses, demonios, brujas, etc») (Boyer & Bergstrom 2008); «creencias contrafactuales y contraintuitivas en agentes sobrenaturales (dioses, fantasmas, trasgos, etc.)» (Atran & Norenzayan 2004). Es inevitable que exista un grado de complejidad en estos “neuromapas” debido a la cantidad de datos que pretendo integrar, y para ello presento dos gráficos: uno simplificado y otro ampliado. Al día de hoy no existe aún un marco teórico firmemente sentado que integre satisfactoriamente la cantidad enorme de datos empíricos provenientes de la psicología y la ciencia cognitiva de la religión, de la neurociencia aplicada al estudio de la religión o de la neuroteología, y que los explique todos sin mayor problema. Sin embargo, se ha tratado de abarcar todo el fenómeno religioso desde la neurociencia (o para ser exacto, desde la neuroteología: D'Aquili & Newberg 1998), o bien desde una neuropsicología que considera los aportes antropológico-cognitivos (Previc 2006 resumen / completo). Algunos de los propios autores que proponen la teoría del subproducto han buscado integrar el data cognitivo con el neurocientífico (Boyer 2003Boyer & Barrett 2005), y son a quienes sigo a grandes rasgos para elaborar los neuromapas. A modo de introducción, cito a Pascal Boyer sobre la creencia sobrenatural y sus correlatos neurales:

«Un catálogo limitado de lo sobrenatural Las nociones religiosas son productos de la imaginación sobrenatural. Hasta cierto punto, deben su prominencia (probabilidad de la activación) y potencial de transmisión a las características que comparten con otros conceptos sobrenaturales, tales como los encontrados en sueños, fantasías, cuentos populares y leyendas. Esto puede ser porque uno encuentra patrones recurrentes en la religión a pesar de muchas variaciones entre las culturas (...) La imaginación en general está fuertemente constreñida (Ward 1994). Los conceptos sobrenaturales están formados por asunciones muy generales de los ‘dominios conceptuales’ tales como persona, cosa viviente, objetos artificiales (Boyer 1994, Barret 2000). Un espíritu es una clase especial de persona, una varita mágica una clase especial de artefacto, un árbol que habla una clase especial de planta. Tales nociones son salientes e inferencialmente productivas porque combinan (i) rasgos específicos que violan algunas expectativas por defecto para el dominio con (ii) las expectativas abrazadas por defecto como verdades del dominio entero (Boyer 1994). Por ejemplo, el concepto familiar fantasma combina (i) información socialmente transmitida sobre una persona físicamente contra-intuitiva (incorpórea, puede atravesar paredes, etc.), y (ii) espontáneas inferencias producidas por el concepto general persona (el fantasma percibe qué sucede, recuerda lo que él o ella percibió, se forma creencias a partir de tales percepciones, e intenciones en base a sus creencias) (Leslie 1994). Estas combinaciones de violación explícita e inferencias tácitas son culturalmente extensas y pueden constituir un grado óptimo de la memoria (Boyer 1994). Las asociaciones de este tipo son mejor recordadas que muchas asociaciones estándar pero también mejor que las singularidades que no incluyen violaciones del dominio conceptual (Boyer & Ramble 2001, Barrett & Nyhof 2001). El efecto se obtiene sin importar la exposición a una clase particular de creencia sobrenatural, y ello ha sido replicado en diversas culturas en África y Asia (Boyer & Ramble 2001).»
(...)

«Creencia y neurociencia La gente generalmente no tiene creencias religiosas porque ellos han considerado evidencia para o contra la existencia real de agentes sobrenaturales particulares. Más bien ellos se convierten encontrando una descripción culturalmente adquirida de tales agentes intuitivamente plausible. ¿Cómo pasa esto? Sabemos mucho sobre los factores externos que predicen diferencias en la adhesión religiosa (Batson 1993) pero sabemos poco sobre los procesos cognitivos implicados, sobre la diferencia entre compañeros imaginarios y antepasados protectores supuestamente reales. Las conclusiones cognitivas resumidas aquí ofrecen una explicación especulativa. Primero, las representaciones religiosas activan una variedad de capacidades conceptuales especializadas (no religiosas). En esta revisión, mencioné el efecto de varios de estos sistemas, y muchos más seguramente están implicados. Ninguno de estos sistemas maneja juicios explícitos sobre la existencia de espíritus, por ejemplo, pero todos ellos elaboran inferencias off-line* en la suposición de espíritus que están alrededor. Segundo, la creencia en agentes sobrenaturales (como muchas otras creencias explícitas) es un alto nivel, del estado consciente y metarepresentacional. Es decir, la gente es consciente de su suposición de que los antepasados están alrededor (en contraste, también asumen que la caída de objetos es hacia abajo pero no son necesariamente conscientes de tal suposición). En otras palabras, las creencias explícitas de esta clase son interpretaciones de los propios estados mentales de alguien (Sperber 1996). Es una hipótesis plausible en neurociencia cognitiva que algunos sistemas mentales, posiblemente apoyados por redes específicas, están especializados en producir tales explícitas, interpretaciones relevantes o explicaciones post-hoc de la operación y la salida de otros sistemas mentales (Gazzaniga 1995). Quizás la impresión de que agentes evasivos realmente están alrededor es una interpretación de esta clase, como consecuencia de la actividad coordinada de muchos sistemas automáticos mentales (Boyer 2001). En esta visión, espíritus y antepasados podrían ser vistos por algunos como plausiblemente reales porque los pensamientos sobre ellos activan sistemas de 'teoría de la mente' y detección de agencia y evitación de contagio e intercambio social. Que se sostenga o no esta interpretación dependerá del progreso en la neurología cognitiva de la religión (ver gráficos).»
(Extraído de: Pascal Boyer: «Religious thought and behaviour as by-products of brain function», TRENDS in Cognitive Sciences, Vol.7 No.3, March 2003) (*) Las inferencias “off line” se refieren al resultado del uso de diversos sistemas cognitivos aquí relevantes (detección de meta, de agencia, de causalidad) cuando no dirigidos a personas reales.

Neuromapa 1. Esquema simplificado de las zonas importantes implicadas en la creencia sobrenatural. (Diseñado por Antonio Chávez S.S.)


Neuromapa 2. Esquema extendido de las bases neurales de la creencia religiosa. (Diseñado por Antonio Chávez S.S. basado en Boyer 2003, Boyer & Barrett 2005Boyer & Barrett 2006). Hacer click en la imagen para ampliar. Ver referencias abajo.
En términos abstractos (neuromapa 1) hay una actividad desde las regiones posteriores (cortéx parietal, temporal) hacia las anteriores (córtex prefrontal), es decir desde áreas dedicadas a los dominios conceptuales hacia las dedicadas a la cognición social y la regulación emocional. Esto coincide con la noción de que la creencia sobrenatural consiste en la activación conjunta de inferencias agenciales e interacción social (lo que confiere pues la característica de poder realizar transacciones de carácter socio-emocional con los ancestros, dioses, espíritus, etc.) Además, el sentido de que estos entes sean reales o que trasciendan el tiempo y el espacio, puede entenderse en términos de la actividad de regiones (neuromapa 2: hipocampo, córtex prefrontal dorsolateral) vinculadas precisamente a la conciencia espacial y temporal, lo que se conoce mental time travel (MTT). De acuerdo con F.H. Previc diversos circuitos del área ventral de la corteza cerebral (hipocampo, cortex prefrontal ventromedial) «están enfocados hacia el espacio distante (sobre todo superior)» (Previc 2006 resumen / completo). El córtex prefrontal ventromedial es además fundamental en la modulación emocional, la toma de decisiones y la formación de juicios de creencia/descreencia/incertidumbre. El viejo concepto de proyección podría replantearse en éstos nuevos términos neuropsicológicos (no freudianos), tal y como lo plantea p.ej. Mora.

Es de interés señalar que estos circuitos que participan en la creencia sobrenatural precisamente se sientan en las vías visuales dorsal (occipital → parietal) conocida como el “dónde”, ventral (occipital → temporal) el “qué”, y medial (occipital → junción temporoparietal: Batelli et al. 2007) el “cuándo” (ver gráfico 3). Las áreas prefrontales integran estos procesos. En términos evolucionistas se puede sostener que este componente fundamental de la religión (la creencia sobrenatural, que se entiende como pensamiento mágico) sería un derivado convergente del procesamiento visuo-espacial y de sistemas dedicados a la interacción social. Finalmente, cabe advertir que este neuromapa propuesto no representa el correlato neural de alguna creencia sobrenatural específica ni las abarca todas. De hecho, no todos los entes sobrenaturales despiertan las mismas sensaciones (p.ej. demonios que acechan VS espíritus protectores), por tanto es seguro que la circuitería o la actividad neurofisiológica cambien sobretodo en lo que concierne a las emociones, aunque, siendo que todos estos entes son agentes, los mecanismos básicos agenciales/causales deben ser los mismos. Estamos ante la agentividad mágica.

Referencias del Neuromapa 2: 

1. Boyer (2003), Religious thought and behaviour as by-products of brain function p. 122: «Table 2. A framework for a cognitive neuroscience of religion», Cognitive Sciences Vol.7 No.3 March 2003. Cito:

«Dioses y espíritus como agentes: hacen cosas y reaccionan a nuestro comportamiento.

Detección de meta. Sistema independiente de la Teoría de la Mente, de la infancia. No necesita a ningún agente con apariencia humana (Csibra et al. 1999). Correlato neural (CN): implicación del surco temporal superior (STS) en la inferencia de metas y de otras señales sociales de exhibiciones estáticas (Allison et al. 2000, enlace abajo), modulación del córtex parietal superior en la detección de la agencia con reactividad (Blakemore et al. 2003, enlace abajo). Pregunta: ¿La activación de tales sistemas está implicada en la representación de agencia no directamente percibida?

Agentes = objetos que reaccionan a otros. Sistema específico, deficiencia selectiva (Baron-Cohen et al. 1985, Leslie & Thaiss 1992). CN: activación común del córtex frontal medial (Frith & Frith 1999, Frith 2001) y de las regiones dedicadas a las señales sociales (Allison et al 2000), de imitación (Decety et al. 2002, enlace abajo) y empatía emocional (Moll et al. 2002, enlace abajo). Pregunta: ¿Cómo estos sistemas generan inferencias sobre agentes no-físicos (compañeros imaginarios, espíritus)?»

2. Blakemore et al. (2003), The Detection of Contingency and Animacy from Simple Animations in the Human Brain, Cerebral Cortex, Aug 2003;13:837–844.
3. Allison et al. (2000), Social perception from visual cues: role of the STS region, Trends Cogn Sci. 2000 Jul;4(7):267-278.
4. Decety et al. (2002), A PET Exploration of the Neural Mechanisms Involved in Reciprocal Imitation, NeuroImage, Volume 15, Number 1, January 2002, pp. 265-272(8).
5. Moll et al. (2002), The Neural Correlates of Moral Sensitivity: A Functional Magnetic Resonance Imaging Investigation of Basic and Moral Emotions, The Journal of Neuroscience, April 1, 2002, 22(7):2730-2736.
6. Fonlupt (2003), Perception and judgement of physical causality involve different brain structures, Cogn Brain Res. 2003 Jul;17(2):248-54.
7. Fugelsang et al. (2005), Brain mechanisms underlying perceptual causality, Cognitive Brain Research 24 (2005) 41– 47. 
8. Murray, nota de prensa (2003), What makes mental time travel possible?, American Psychological Association, Volume 34, No. 9 October 2003. Cf. Miller (2007), A Surprising Connection Between Memory and Imagination, Science 19 January 2007: Vol. 315. no. 5810, p. 312. 
9. Estévez-González et al. (2000), Los lóbulos frontales: el cerebro ejecutivo, Revista de Neurología 2000; 31 (6): 566-577. 
10. Newberg & Iversen (2003), The neural basis of the complex mental task of meditation: neurotransmitter and neurochemical considerations, Medical Hypotheses 2003, 61(2), 282–291. Cito:
«La deaferentación (deafferentation) parcial del lóbulo parietal superior posterior derecho durante la meditación puede causar el estímulo del hipocampo derecho debido a la modulación inversa del hipocampo en relación a la actividad cortical. Si, además, hay estímulo simultáneo directo del hipocampo derecho vía tálamo (como parte de la conocida red atencional) y mediado por glutamato, entonces un poderoso incremento de estímulo del hipocampo derecho ocurre. En última instancia la actividad del hipocampo derecho puede intensificar la función estimulatoria del córtex prefrontal (CPF) sobre el tálamo vía núcleo accumbens, el cual abre la entrada neural del CPF al tálamo vía los efectos neuromodulatorios de la dopamina.»
11. Kirsten et al. (2005), Variants of uncertainty in decision-making and their neural correlates, Brain Research Bulletin, Volume 67, Issue 5, 2005, pp. 403-412. 
12. Kirsten et al. (2003), Predicting events of varying probability: uncertainty investigated by fMRI, NeuroImage, Volume 19, Issue 2, 2003, pp. 271-280. 
13. Burgess, Jeffery, & O’Keefe (1999), The Hippocampal and Parietal Foundations of Spatial Cognition, American Journal of Psychiatry, 158:336-337, 2001. 
14. Save & Poucet (2000), Hippocampal-parietal cortical interactions in spatial cognition, Hippocampus, 2000;10(4):491-9. 
15. Whitlock et al. (2008), Navigating from hippocampus to parietal cortex, PNAS, September 30, 2008, vol. 105, no. 39 14755-14762. 
16. Robertson et al. (2001), The Role of the Dorsolateral Prefrontal Cortex during Sequence Learning is Specific for Spatial Information, Cerebral Cortex 11(7):pp. 628-635. 
17. Carey, nota de prensa (2007), Amnesiacs may be cut off from past and future alike, New York Times, January 24, 2007. 
18. Hassabis et al. (2007), Patients with hippocampal amnesia cannot imagine new experiences, PNAS, January 30, 2007, vol. 104, no. 5 1726–1731. 
19. Harris et al. (2007), Functional Neuroimaging of Belief, Disbelief, and Uncertainty, Annals of Neurology, Vol 63 No 2, February 2008. 
20. Lazar et al.(2000), Functional brain mapping of the relaxation response and meditation, Neuroreport, 2000 May 15;11(7):1581-5.
21. Previc (2006), The role of the extrapersonal brain systems in religious activity, Consciousness and Cognition 15 (2006) 500–539. 


Bibliografía:
  • Previc (2006), The role of the extrapersonal brain systems in religious activity, Trends in Consciousness and Cognition 15, 2006, 500–539
  • Boyer (2003), Religious thought and behaviour as by-products of brain function, Cognitive Sciences Vol.7 No.3 March 2003
  • Boyer & Barrett (2006), Evolved Intuitive Ontology: Integrating Neural, Behavioral and Developmental Aspects of Domain-Specificity, in David Buss (Ed.), Handbook of Evolutionary Psychology, New York: Wiley, 2006
  • D'Aquili & Newberg (1998), The Neuropsychological Basis of Religions, or Why God Won't Go Away, Zygon, Volume 33, Number 2, June 1998, pp. 187-201(15)
  • El cerebro: ¿el último refugio de Dios? (I y II) en Las pirámides del cerebro, 05 marzo 2006
  • Batelli et al. (2007), The ‘when’ pathway of the right parietal lobe, Trends in Cognitive Sciences Vol.11 No.5, 2007
Temas relacionados:

12 enero, 2009

LA CIENCIA COGNITIVA DE LA RELIGIÓN

Por: Luis González
luisgpope@gmail.com

De acuerdo a la Real Academia Española cognitivo es lo “perteneciente o relativo al conocimiento”. Sin embargo, en la práctica el uso del término “cognitivo” ha padecido de cierta imprecisión. Desde definiciones sumamente restrictivas que lo igualan a los procesos del pensamiento; o como término genérico para referirse a las funciones corticales “superiores” (ej. abstracción, razonamiento,lenguaje); o cualquier estrategia que puedan tener los organismos vivientes para conocer su medio ambiente, independientemente que posean o no un sistema nervioso; a las formas generales en que se adquiere, representa y se usa el conocimiento (incluidas las "entidades" sociales y las máquinas). Para propósitos de este apartado, lo “cognitivo” es relativo a aquellas regularidades funcionales del cerebro-mente que determinan cómo es que se procesa la información. La tentativa por analizar la mente de acuerdo a los componentes más simples que puedan identificarse, tal como lo plantean la ciencias cognitvas, es similar a la tradición proveniente del siglo XIX que es conocida como estructuralismo.

Las ciencias cognitivas describen pues el conjunto de estructuras, operaciones y mecanismos mentales que nos “informan” del entorno perceptual. Las ciencias cognitivas se valen de una integración multidisciplinaria: la lingüística, la psicología, la pedagogía, la antropología o las neurociencias; los aportes de la antropología han sido especialmente importantes puesto que han proporcionado valiosas intuiciones sobre qué mecanismos cognitivos pueden tener el carácter de universales. Sin embargo, no debemos confundir la búsqueda de regularidades cognitivas universales con el orígen evolutivo de las mismas. Refiriéndose en concreto a la Ciencia Cognitiva de la religión (CCR) Justin Barret aclara que a pesar que la CCR es frecuentemente asociada con las ciencias que estudian la evolución (Psicología evolucionista) y con la retórica antireligiosa, ninguna de las dos son necesarias ni son parte del campo. Por lo tanto la CCR explora la forma en que aspectos universales de la cognición humana influyen y limitan la expresión de la conducta religiosa, sin que necesariamente se investiguen los antecedentes evolutivos que explican tales mecanismos cognitivos.

La CCR es un campo relativamente reciente, no más de 16 años. La Asociación Internacional para la Ciencia Cognitiva de la Religión puntualiza que: “La ciencia cognitiva de la religión es multidisciplinaria. Estudiosos de una gran variedad de disciplinas, en las ciencias humanas, sociales, naturales y de salud, están trabajando en importantes avances que tienen un impacto significativo en el estudio académico y comparativo de las religiones.” La CCR no parte de intentos de llegar a una definición única de religión, sino que trata de identificar todos aquellos componentes que pueden contar como elementos constituyentes, y explicar porqué dichos patrones psicológicos y conductuales son interculturalmente recurrentes. En una línea similar el proyecto EXREL (explicando a la religión) del Centre for Anthropology and Mind de la Universidad de Oxford establece las siguientes metas (relevantes a la CCR):

1- Caracterizar los elementos principales (ej. ritual, agencia sobrenatural, misticismo) del repertorio universal, además del alcance de su variación.

2- Establecer las causas principales del repertorio religioso.

3- Explicar la variación, énfasis y grado de elaboración de cada uno de los elementos del repertorio religioso en las distintas tradiciones culturales, contemporáneas e históricas.

4- Desarrollar modelos para simular posibles cursos de transformación en sistemas religiosos específicos.

En resumen, las temáticas que formarán parte de esta sección harán referencia a teorizaciones que describirán una serie de sistemas cognitivos que procesan la información, y que se suponen lo son de carácter universal. Al momento, en lo que respecta al estudio científico de la religión, las propuestas e iniciativas de integración multidisciplinaria más importantes han provenido de la antropología y de algunos especialistas en las neurociencias.

ÍNDICE TEMÁTICO

FUNDAMENTOS
¿Qué pensamos? ¿Qué buscamos?

LO HUMANO
La unidad cerebro-sociedad-cultura

UN ROMPECABEZAS: ANALIZANDO LA RELIGIÓN Y EL ATEÍSMO
Diversas disciplinas confluyen para ello
Generalidades
Modelos explicativos clásicos
Neurociencia