04 noviembre, 2023

EL PSEUDOANÁLISIS ATEÍSTA DEL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ

Por: Antonio Chávez

Respecto a la grave crisis palestino-israelí actual, los ateos en automático asumen que se reduce a un asunto de religiosidad fanática, de «pensamiento mágico» e «irracionalidad» (p. ej. Piero Gayozzo 2023, militante ateo en Asociación Peruana de Ateos y Sociedad Secular Humanista del Perú). 

Esto no es nuevo: desde que el terrorismo islámico se convirtió en asunto de urgencia internacional, bajo la presión y liderazgo de Estados Unidos tras el atentado al World Trade Center en 2001, el denominado ‘nuevo ateísmo’ lideró desde 2004 un movimiento académico enfáticamente antirreligioso, centrado en Estados Unidos, cuyo discurso es que la religión en general, y por supuesto en particular el islam, es lo que motiva el terrorismo antes que cualquier otra razón (o solo inmediatamente antes de la «irracionalidad» y la demencia). En consecuencia, según los nuevos ateos a través de numerosas conferencias, entrevistas, artículos en medios masivos, y libros superventas, el islam es una seria amenaza no solo para Estados Unidos y sus aliados, sino para toda la cultura occidental. Los líderes del nuevo ateísmo, especialmente Richard Dawkins y Sam Harris, todos hombres blancos acomodados, se autodeclaran portavoces de una verdad ‘racionalista’, presuntamente ‘científica’ y moralmente ’superior’ que, siempre según ellos, salvará al mundo. Valga la redundancia, esto es lo ‘nuevo’ del nuevo ateísmo. 

Los ateos sabemos bien que la narrativa implícita aquí, casi explícita, es que la religión es «la raíz de todo mal», y que el mundo se divide en un «nosotros» «los racionalistas» y los otros, el resto de personas, sumergidas en las tinieblas de la irracionalidad, tal como lo plantea Richard Dawkins, el gurú del nuevo ateísmo. Esta cosmovisión es reproducida masivamente por los ateos, e implica que, también asumido por defecto, la ‘solución final’ a los males como la crisis palestino-israelí, es el exterminio de la irracionalidad y la superstición (cometido que, de por sí, refleja una controvertida ética respecto a cómo lograrlo a gran escala, a modo de ingeniería social). Es realmente un mito ateísta suponer que dejando de creer en Dios se acabarán el conflicto palestino-israelí, el patriarcado islámico, la pedofilia católica, y cualquier otro problema que involucre a la religión. 

(Los efectos sociopolíticos de esta postura identitaria neoateísta son complejos y coyunturales: influyó en el afianzamiento ‘intelectual’ de la islamofobia estadounidense, propició la coalición del secularismo y el conservadurismo cristiano en la oposición a la inmigración musulmana, promovió el retorno del racismo científico y el antifeminismo dentro de una oposición generalizada a las luchas sociales, contribuyó al populismo nacionalista que hizo triunfar a Trump, y fue y sigue siendo, con todo esto, un agente importante de la ultraderecha y el neofascismo. En Chávez 2022 se analiza y documenta este asunto.)

Entonces, el causal religioso suena simple, pero es más bien simplón y puede ser perjudicial para la resolución de conflictos armados: ignora otros factores cruciales, bastante bien estudiados, por ejemplo, los intereses geopolíticos de las grandes potencias occidentales en Medio Oriente, o el papel escandalosamente sesgado de los medios de información. De hecho, reducir la crisis palestino-israelí a una «irracionalidad que debemos abandonar si queremos progresar como especie» (según Gayozzo) conduce a una estereotipación poco o nada realista: presuponer a los israelíes cual bloque homogéneo de personas dogmáticas por causas religiosas, y con especial énfasis sobre los palestinos, ya que, aún peor, se les preconcibe como ‘dementes’. Al respecto, es necesario poner en contexto histórico el discurso islamofóbico, distintivo de las nuevas formas de fascismo (con las cuales se relaciona el nuevo ateísmo, p. ej. la alt-right), como una suplantación del otrora antisemitismo del fascismo clásico de Hitler y Mussolini. Esto nos lo explica el historiador Enzo Traverso (2016 p. 11)

El antisemitismo tradicional, que durante todo un siglo fue elemento constitutivo de todos los nacionalismos, ya no es más que un fenómeno residual. Las instituciones del Continente [Europa] incluso han hecho de las conmemoraciones del Holocausto una especie de garantía moral de sus políticas y mantienen relacio­nes especiales con Israel. El clima malsano del antisemitismo larvado, pero om­nipresente, que dominaba en las esferas públicas del Viejo Continente antes de la guerra ya no es estructurador; ha sido sustituido por una hostilidad análoga en relación a todo lo que tiene que ver con el islam, una categoría que a su vez ha sido metaforizada –designa mezclando churras con merinas una religión, la in­migración, determinadas minorías, el terrorismo, etc.– y esencializada, como una especie de alteridad ontológica en el seno de las naciones europeas. El lenguaje ha cambiado, pero la representación del enemigo reproduce el antiguo esquema racial: muchas veces se pinta al terrorista islámico, como antaño al judeo-bolche­vique, con una alteridad física muy marcada, donde la barba abundante hace las veces de la nariz ganchuda.

Ante la problemática del terrorismo islámico, el reduccionismo enfáticamente antirreligioso del nuevo ateísmo (contribuyente secular de una islamofobia políticamente muy favorable a la extrema derecha postfascista en EE.UU.), es tema de debate académico entre ateos y científicos sociales, debido a la inconsistencia empírica que implica la reducción del terrorismo islámico a una causalidad religiosa y psiquiátrica: véase a Scott Atran refutando a Sam Harris y a Richard Dawkins en Beyond Belief, ya en 2006 (video–ver abajoy artículo escrito–ver abajo), la mezcolanza que hacen estos líderes ateos entre afirmaciones y creencias (varias de ellas señaladas arriba por Traverso) sin fundamento científico, para elaborar una dicotomía racionalidad vs religión y pseudoanalizar el terrorismo.

https://youtu.be/8VWO6U6248c?si=fll6ql0SINYZtom0 (Se pueden activar subtítulos en español.)


Atran, antropólogo especialista en terrorismo, basándose en encuestas, estudios empíricos y de campo enfocados en comprender las motivaciones de los terroristas, concluye (Atran 2013), contra la impostura de Harris y Dawkins, que: 

aunque la ideología [religiosa] es importante, el mejor predictor (en el sentido de un análisis de regresión) de la voluntad de cometer un acto de violencia yihadista es si uno pertenece a una red social orientada a la acción, como un grupo de ayuda vecinal o incluso un equipo deportivo (ver Atran,TALKING TO THE ENEMY, Penguin, 2010).

Atran elabora 7 puntos sobre el presente conflicto palestino-israelí (Atran 2023), de donde citamos lo siguiente (conservando los enlaces originales): 

5. Entrevisté a la mayoría de los dirigentes de Hamás y la Yihad Islámica [otra facción armada de Gaza], así como a dirigentes israelíes, que siguen en el poder después de dos décadas (entre ellos, el dirigente de Hamás en Gaza, Ismail Haniyeh, y el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu). Algunos dirigentes palestinos han buscado sinceramente el diálogo con Israel durante años, mientras que otros son maximalistas que pretenden eliminar a los israelíes de la región; del mismo modo, algunos de los dirigentes israelíes actuales estaban dispuestos a negociar con los palestinos en el pasado, mientras que otros son maximalistas que expulsarían alegremente a los palestinos. Los saboteadores de ambos bandos han tenido la sartén por el mango y seguirán teniéndola a menos que la comunidad internacional intervenga con decisión, lo cual es muy poco probable dado el actual panorama geopolítico.
(...) 
7. Por último, un punto a más largo plazo. Los absolutistas de ambos bandos rechazan violentamente las ofertas materiales o la paz en su tierra sagrada y son capaces de soportar castigos extremos. Pero como sugiere la investigación de campo de mi equipo, incluida la más reciente, están considerablemente más inclinados a aceptar acuerdos con sus enemigos si éstos hacen concesiones simbólicas pero difíciles. Por ejemplo, los militantes palestinos, incluidos los de Hamás, reconocerán más fácilmente el derecho de Israel a existir si los israelíes se disculpan por el sufrimiento palestino durante la Nakba [palabra árabe que significa “catástrofe” y se refiere al desplazamiento forzoso de 700.000 palestinos en la creación del Estado de Israel en 1948]; simétricamente, incluso los “halcones” israelíes considerarían seriamente una solución basada en la coexistencia de dos Estados, siguiendo las fronteras de 1967, si todas las principales facciones palestinas, incluida Hamás, reconocieran el derecho del pueblo judío a tener su propia nación.
Similarmente a Atran, de acuerdo con el argumento del sociólogo y politólogo internacionalista Farid Kahatt (2017):

Las diferencias religiosas pueden suscitar prejuicios y desconfianza, pero por sí solas no bastan para provocar la violencia política.

En oposición al reduccionismo inconsistente de ateos como Gayozzo, de hecho, hay voces notables entre los israelíes que son frontalmente críticas con su país, sin invocar la religión, algo no esperable si sus motivaciones fuesen principalmente dogmáticas y mágicas. Las dicotomías ‘irracionalidad vs racionalidad’, ‘pensamiento mágico vs lógica’ o ‘religión vs ateísmo’ conforman una narrativa engañosa, que podría estar condicionada por el hecho de que aquellas voces carecen de presencia en los medios masivos, contribuyendo así a la ilusión de que (todos) los israelíes y judíos están a favor del sionismo, o que no condenan a Israel como un estado genocida. Precisamente, entre otros, aquí está Gabor Maté, superviviente judío del Holocausto, psicólogo, médico y escritor laureado: 

Siento que es la peor cosa que he visto en toda mi vida. Es imposible comparar atrocidades, quiero decir que nada se compara con el asesinato mecanizado de seis millones de judíos por parte de los nazis, ¿qué se puede comparar con la masacre de tres millones de civiles vietnamitas a manos de los estadounidenses? Las matanzas que ni aparecen en la prensa de Occidente como el genocidio indonesio en Timor Oriental, la matanza de 100.000 indígenas guatemaltecos en los noventa, a manos de militares entrenados por los EE.UU. e Israel. Uno puede continuar. Pero lo que es diferente esta vez, es que nunca he visto algo así cometido tan públicamente. Semejantes atrocidades perpetradas en televisión. Y las víctimas son presentadas como las culpables. Y este espectáculo obsceno y violento al que asistimos es apoyado o consentido por los grandes medios y todos los políticos.
(…)
Ningún portavoz israelí, cuando habla de sus políticas, son preguntados: ¿condenas el pogromo en Hawara, Cisjordania, de hace unos meses? ¿Condenas el asesinato de niños palestinos por parte de los colonos? ¿Condenas los constantes ataques de los colonos? ¿Entiendes que el subjefe de personal del ejército israelí dijo que la situación de los palestinos en Cisjordania le recuerda a la situación de los judíos en Alemania? ¿Se cubre esto en la prensa occidental? Lo que quería decir, es que los colonos, como los hooligans nazis, tienen libertad para atacar a los palestinos, como los camisas pardas, los criminales nazis, atacaban a los judíos, mientras el ejército y la policía no solo miraba, sino que los apoyaban y animaban a ello. 

¿Se hace consciente al público europeo, de los miles de rabinos, historiadores e intelectuales, judíos e israelíes que recientemente firmaron un documento llamando claramente Apartheid a la situación actual? ¿Eres consciente, de que un exjefe del Mossad dijo que la situación de los palestinos bajo la ocupación es Apartheid?

Cuando a alguien se le pide que hable de actos del bando palestino, se le pide inmediatamente que condene y que denuncie, y que rechace. Sin embargo, el sufrimiento diario, la crucifixión del pueblo palestino, incluyendo especialmente la gente de Gaza, nadie te llama al orden, nadie te pregunta, y estos mentirosos descarados del ejército israelí, que le darían clases a Joseph Goebbels, maestros de la propaganda, como Goebbels nunca fue.

Una reflexión final va sobre la narrativa, intrínsecamente antihumanista y genocida, de que los palestinos tienen la culpa de la masacre que perpetra Israel. Esta falsedad también es propiciada por la estereotipación de «irracionalidad» sobre la crisis palestino-israelí. Lo que se sabe psicológicamente es que esto es el sesgo cognitivo del mundo justo, culpabilizar a la víctima: percibir a la gente infortunada (y los ateos asumen que la irracionalidad es una deficiencia mental), merece y se busca ella misma las desgracias que les ocurren (Macedo 2016).

La reducción al pensamiento mágico implica, además, una vaguedad de nulo poder analítico y explicativo, ya que el pensamiento mágico puede identificarse tanto en algunos aspectos simbólicos del conflicto palestino-israelí, como en los propios sesgos de esencialismo y culpación en el énfasis ateísta (más allá de su falta de rigor científico, incluyendo la confusión del pensamiento mágico con la religión en las motivaciones del conflicto). La narrativa de la culpación la hemos señalado en una publicación anterior en nuestra página de Facebook, comparando, precisamente, las declaraciones de Biden respecto al hospital destruido en Palestina (según él la responsabilidad no fue de Israel sino de Hamás mismo), de Dina Boluarte respecto a la crisis en Perú, y del propio Gayozzo, de que las personas que luchan contra Boluarte son ellas mismas culpables de la violenta represión que han sufrido.


Esta narrativa, indistinguible del argumento evasivo de un psicópata incapaz de remordimiento y/o producto de una pobre conciencia social, no es accidental en la perspectiva ateísta que Gayozzo, imitando a Harris y Dawkins, adopta ante problemáticas sociales graves: es parte fundamental de la cultura atea asumir que la irracionalidad es un mal, una inferioridad y una debilidad, siempre en contraposición a la superioridad de la racionalidad. Esto lo analizamos en un extenso ensayo, incluyendo el caso del secularismo peruano en particular, donde Gayozzo y otros ateos ejemplifican lo dicho (Chávez 2022–anexo 2023).

 

BIBLIOGRAFÍA (por orden de citación): 

📰 Gayozzo, P. (2023). Israel y Hamás: cuando la religión y la irracionalidad matan. «Esta guerra debe ser denunciada por lo que es: una manifestación de la irracionalidad institucionalizada. Religión, nacionalismo y política son un cóctel letal de irracionalidad que debemos abandonar si queremos progresar como especie.» Lucidez. Oct 19, 2023.
🌎 Chávez, A. (2022). Ateísmo feminista: el ateísmo androcéntrico es un proyecto social fallido. Tema 2.3 - El androcentrismo del nuevo ateísmo: ultraderecha y antifeminismo. Humanismo Naturalista Científico. 17.07.2022.
📑 Traverso, E. (2016). Espectros del fascismo: Metamorfosis de las derechas radicales en el siglo xxi. Pasajes, (50), 4-20.
🎥 67. Sam Harris and Scott Atran Discussion (1 of 3) - Beyond Belief 2006. Barry Belmont, 22 ene 2011.
📑 Atran, S. (2006). An Edge Discussion of BEYOND BELIEF: Science, Religion, Reason and Survival Salk Institue, La Jolla November 5-7, 2006 (S. Atran, N. Humphrey, S. Harris, D. Dennett, C. Porco, N. Chomsky).
📰 Atran, S. (2013). Here He Goes Again: Sam Harris’s Falsehoods. ProSocial World. June 13, 2013.
📰 Atran, S. (2023). Attaque du Hamas contre Israël: «Sept brèves réflexions sur la guerre de Gaza», par Scott Atran. Le Nouvel Observateur. Publié le 9 octobre 2023 à 12h47, Mis à jour le 10 octobre 2023 à 11h12.
📰 Kahhat, F. (2017). Las diferencias religiosas y la violencia política, por Farid Kahhat. Existe una tendencia reciente a poner énfasis en el papel de la religión como fuente de violencia política. Es una tendencia tan extendida como errada. El Comercio. 24/09/2017.
🎥 Entrevista a Gabor Maté en The Gray Zone live. Edición y traducción de @El_Doomer en Twitter (X). 
Programa completo de The Gray Zone: https://www.youtube.com/watch?v=NYfWnO1Y5CU 
🌎 Macedo, J. (2016). Teoría del Mundo Justo: ¿tenemos lo que nos merecemos? La culpabilización de la víctima, un sesgo que nos impulsa a creer en una justicia universal. Psicología y Mente. 1 noviembre, 2016.


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